miércoles, 8 de febrero de 2012

Mi reina.

Me levanto, doblo la nota y la meto en mi bolsillo. Recojo lo que necesito y me voy a paso lento a mi casa. Pero antes paso por delante de su camerino para despedirme.
-Martínez, me voy ya, hasta mañana. Le guiño un ojo y sonrío.
-Hasta mañana rubia -Y me devolvió la sonrisa, y con sonrisa de tonta me fui a mi casa. 
Llevo como dos horas en casa, son las 19:15, estoy tumbada en el sofá viendo la tele pensando en mis cosas, de repente, el sonido de mi móvil me saca de mis pensamientos...Estiro el brazo hacia la mesa y lo cojo y lo miro, es Daniel, seguro que quiere decirme algo del viaje... 
-¿Si? -Hola Annita, ¿qué tal? 
-Pues tirada en el sofá aburrida, ¿y tú? 
-Genial, verás, ¿quieres venirte a cenar conmigo?
-¿Yo? Por supuesto, ¿a qué hora?
-¿A las 21:30 paso a por ti? 
-Perfecto -Digo muy entusiasmada. 
-Guay, hasta luego reina. 
Y me cuelga. Con eso de reina me ha matado. Me quedo un rato más tirada en el sofá, mirando la tele pero sin prestar atención. Me incorporo y la apago. No aguanto más. Aún queda un rato pero necesito prepararme ya porque después se me echa el tiempo encima y me pongo nerviosa. De repente suena el timbre, son las 21:30 y no estoy lista, si ya lo sabía yo... 
-¿Daniel? 
- ¡El mismo!
-Verás, no he terminado aún, ¿me falta nada, subes? 
-Ais, que tardona de verdad.
-Bueno, sube y siéntate o haz lo que quieras, pero termino en nada. 
-Vale abuela, pero no tardes eh? 
-No tardo, pero no me llames abuela. 
-Como tú digas, reina -Y ya es la segunda vez que me mata en lo que va de día. Este chico cada día me gusta más. Pasan 10 minutos y salgo de mi habitación ya preparada con lo mejor que tenía en el armario. Un vestido azul cielo, su color favorito, con unos tacones a juego. El vestido es algo corto así que opto por ponerme unas medias. Llego al salón y veo como se queda embobado mirándome. Sabía que le gustaría. 
-¿Todas las abuelas van así vestidas cuando se van a cenar? 
-Y dale con lo de abuela, ¡cansino! 
-Lo que tú digas Simon, lo que tú digas
-Bueno, ¿vamos? 
-Claro, usted primero -Y abre la puerta de mi casa y me hace una reverencia indicando que salga.
-¡Que bobo eres, de verdad! -Nos reímos y salimos. 
-¿Y a donde vamos?
-A un chino que hay por aquí, que me encanta.
-¿A un chino? Que glamur tienes para invitar a salir a una chica eh? Y después soy yo la que no gasta dinero... 
-Me rio y él me mira con cara dulce. No sé si le gusta que me ría o sigue embobado por cómo voy vestida. Vamos andando por la calle, tengo un poco de frío a pesar de llevar un abrigo, y me entra un escalofrío y él lo nota. 
-¿Tienes frío? +No...Bueno, un poco... -Digo con un poco de vergüenza, y el coge y me pasa el brazo por mi espalda y me atrae hacia él.
-¿Mejor? 
-Sí, muchas gracias. 
Ya hemos llegado al chino. Me abre la puerta igual que antes, con una reverencia. No sé si es tonto o se lo hace. Pero aún así es mi tonto. Es un sitio bonito. No tan bonito como cualquier restaurante más caro pero estando con él todo vale. Aunque sea un Burger King. Llegamos a la mesa más alejada del sitio para que nos sea más fácil que no nos reconozca la gente, y cuando voy a sentarme él me aparta y coge la silla para que yo me siente, como todo buen caballero. 
-¿Daniel?
-Dime… 
-¿Como que dime? La puerta, la silla... ¿Estás enfermo o algo? 
-De ti. 
-¿C…co...cómo? -¿De mi? No sé dónde meterme, me muero de la vergüenza, seguro que ya ha visto mis mofletes a punto de explotar. 
-No he visto cosa más roja que tus mofletes en estos momentos…- Me rio pero en realidad me quiero morir, en serio, no sé cómo salir de esta. 
-Bueno, ¿pedimos algo, rubia? 
-¿Eh? Sí, claro. 
-A ver ¿qué quieres pedir tú? -No sé, tú eres el que me ha traído aquí, mejor deléitame con tu experiencia en este restaurante
-Como usted quiera, abue... 
-No lo digas.
-Vale, vale. No lo digo -Dice mientras se ríe a carcajadas. Mientras mira la carta y pide el comido yo sigo pensando en lo que me ha dicho ¿enfermo de mí? ¿Que ha querido decir con eso? Bueno, Anna, sabes perfectamente que ha querido decir y... -¿Anna? Tierra llamando a Anna -Dice mientras pasa su mano por delante de mí cara para que espabile. 
-Ah, sí ¿qué pasa? 
-Nada, que si me haces caso y dejas de sonreír como las tontas, mejor que mejor. Mierda, me pilló sonriendo, tengo que ser más disimulada.
-Si si, claro, dime. 
-No nada, que mientras estabas embobada en tus cosas yo ya he pedido la comido, espero que te guste. -Te aseguro que me gustará.
-Bueno, ¿y qué tal te va la vida? Ya sabes, amores y tal. Estaba con la cabeza baja, al oír amores de repente la levanté y le miré. 
-¿Qué pasa?
-No, nada, ¿por?
-Es que cuando he dicho amores has levantado la cabeza de una forma más rara... 
-Ah, no, no es nada 
-Y bueno, ¿contestas a mi pregunta? 
-¿A cuál? 
-¿A cuál? Anna, estás aquí o dónde estás? 
-Ah, sí, estoy, estoy, pues bueno...voy -Y agacho la cabeza. 
-Eh, ¿por qué te pones así? 
-Es que...estoy enamorada de un chico, que bueno, cuando le da, me trata genial y es un amor, y me gustaría saber si él siente lo mismo que yo, e intentar algo, pero, por una parte, no quiero volver a sufrir...

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